Reflexion de un aborígen Hopi....
Eres único, diferente de todos los otros. Sin reserva ni duda, permito que estés en el mundo como eres, sin un pensamiento o palabra de juicio... No veo error alguno en las cosas que puedas decir, ni hacer, sentir y creer porque entiendo que te estás honrando a ti mismo. No puedo recorrer la vida con tus ojos ni verla a través de tu corazón. No he estado donde tú has estado ni experimentado lo que has experimentado, viendo la vida desde tu perspectiva única. Te aprecio exactamente como eres, siendo tu propia y singular chispa de la Conciencia Infinita, buscando encontrar tu propia forma individual de relacionarte con el mundo. Sin reserva ni duda, te permito cada elección para que aprendas de la forma que te parezca apropiada. Es vital que seas tu propia persona y no alguien que yo u otros piensen que "deberías" ser. Solo tú puedes sentir tu excitación interna y escuchar tu voz interna, yo sólo tengo la mía. Reconozco que, aunque sean diferentes entre sí, todas las maneras de percibir y experimentar las diferentes facetas de nuestro mundo, todas son válidas. Así como siembro, recogeré. Sin reserva ni duda, te permito el derecho universal de libre albedrío para andar tu propio camino, creando etapas o manteniéndote quieto cuando sientas que es apropiado para ti. No puedo ver siempre el cuadro más grande del Orden Divino y así no emitiré juicio sobre si tus pasos son grandes o pequeños, ligeros o pesados o conduzcan hacia arriba o hacia abajo, porque esto sólo sería mi punto de vista. Aunque vea que no haces nada y juzgue que esto es indigno, yo reconozco que puede que seas el que traiga una gran sanación al permanecer en calma, bendecido por la Luz de Dios. Porque es el derecho inalienable de toda vida el elegir su propia evolución, y sin reserva ni duda, reconozco tu derecho a determinar tu propio futuro. Sé que las muchas razas, religiones, costumbres, nacionalidades y creencias en nuestro mundo nos traen una gran riqueza y nos procuran los beneficios y enseñanzas de tal diversidad Sé que cada uno de nosotros aprende en nuestra manera única para devolver ese amor y sabiduría al TODO. Entiendo que si sólo hubiese una forma de hacer algo, sólo necesitaría haber una persona. Sé que cada cosa viva es una parte de una conciencia y siento un amor profundo por cada persona, animal, árbol, piedra y flor, por cada pájaro, río y océano y por todo lo que es en el mundo. Aunque a lo largo del camino puede que me gustes, sienta indiferencia por ti, o me disgustes, no voy a dejar de amarte, de honrar tu singularidad y de permitirte ser tú. Esta es la llave de la paz y armonía en nuestras vidas y en nuestra Tierra porque es la piedra central del Amor Incondicional.
In La K’Ech
No hay comentarios:
Publicar un comentario